La olvidada
Hay una pena profunda escondida en el océano, entre oscuridad, algas y peces no la notamos, pero está ahí, como una tumba, recordándonos esos miedos que impulsan dolores y crean realidades a su vez. Soñé con ustedes, estábamos sentadas en una mesa redonda, tomando once, conversando en calma y felicidad, nos reíamos con una ligereza que sólo nosotras concocemos. De pronto, mi cuerpo se volvía translúcido, lentamente avanzando hacia la total transparencia, en mi desesperación les pedía ayuda, pero ustedes seguían riendo, como si nada estuviera pasando, me miraban y veían a través de mi, tal cual un cansancio pesado en los ojos -lloraba. Me habían olvidado, como si nunca hubiera existido y reían como siempre lo hicimos. Ese terror de ser olvidada se ha hecho real desde que me fui, perdí tantas amistades que simplemente se alejaron, a pesar de mis intentos de mantenerlas, entregué mi cariño una y otra vez, en mensajes, fotos, voces, pero no recibí nada de vuelta, un fade-out cualquier...